Por mucho que te lo propongas si lanzas una pelota al aire o das un salto, más tarde o más temprano, terminarás cayendo al suelo. Es lógico pensar que existe una fuerza que atrae a cualquier cuerpo que se encuentre cercano a la Tierra. Pero... ¿por qué?

En el siglo XVII, Isaac Newton se planteó y dió respuesta a esta pregunta. Ha podido ser comprobada en multitud de ocasiones y en la actualidad recibe el nombre de ley de la gravitación universal.

Los cuerpos por el mero hecho de tener masa ejercen una fuerza de atracción a distancia sobre otros cuerpos con masa. A esa interacción entre los cuerpos a distancia se le denomina interacción gravitatoria y a la fuerza de atracción, fuerza gravitatoria. La fuerza es tan débil que es muy difícil de apreciar a menos que las masas sean enormes (como por ejemplo, la de los planetas). De ahí que nos encontremos "pegados" a la Tierra, pero no te confundas... la Tierra nos atrae pero nosotros también la atraemos a ella, y es que en cada cuerpo nace una fuerza de igual módulo y dirección aunque de sentido contrario, que cumple el Principio de Acción Reacción estudiado en apartados anteriores.  

La fuerza de atracción entre dos cuerpos es directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa. Matemáticamente se expresa de la siguiente forma:

donde:

  • G es la constante de gravitación universal, G = 6,67·10-11 N·m2/kg2
  • M y m son las masas de los cuepos que interaccionan
  • r es la distancia que los separa.

Y ahora... ¡Ponte a prueba!